jueves 26 de febrero de 2009

Gato Negro 4

El Bien no se hace mejor exagerándolo, sino peor, y una maldad pequeña puede convertirrse en una grande siendo despreciada o reprimida. La sombra es una parte importante de la naturaleza humana, y es sólo en la noche que las sombras no existen.


Carl Gustav Jung decía que la mejor manera para combatir los problemas de la vida, es aprender a convertirnos en niños de nuevo.
Así si algo te preocupa la solución es aprender a jugar, a volver a recuperar lo que en la infancia te ha hecho feliz y sentir la sensación del niño que no se preocupa por las cosas cuando está Alineación al centrojugando.
De alguna manera todos tenemos algo que nos hace feliz, para algunos es coleccionar sellos, para otros es jugar al fútbol, para otros es simplemente correr. Cada uno intenta combatir los avatares de la vida con sus pequeñas cosas que devuelven al niño interior.
Pero hay una cosa que es común a todos los seres humanos, y que a todos nos hace regresar a ser niños de golpe. Es el terror.
El terror hace que desees volver a refugiarte en tu infancia. Cuando sientes miedo tus dedos se encogen, no puedes respirar, vuelves a la posición fetal, llamas a tu mama y no quieres mirar.
El pequeño niño que tienes dentro grita y chilla contra el adulto racional y vuelve a sus orígenes más primitivos. Después del terror miras la vida de otra manera. Las preocupaciones no tienen tanto sentido.
Es por eso que el terror está a diario en todo lo que nos rodea. Porqué en el fondo, con la edad cambian los juegos, pero dejamos de ser niños. Niños asustados.
El teatro se enciende, tras largos años abandonado.
En el escenario una adolescente, casi una niña, lleva zapatos blancos, medias de algodón, traje de boda tiempo atrás usado. Sus pálidos bracitos cuelgan a la altura de su cintura. Los hombros caídos, y su rostro como la nieve mira con unos ojos negros, sin pestañas, al horizonte. En su melena negra juegan las motas de polvo bailando entre la luz. El aire viciado huele a madera, fieltro, colchones, polvo y humedad. En el teatro no se escucha nada, el silencio es palpable apenas roto por el crepitar de las cortinas al moverse, o el crujido de la vieja madera al hincharse del escenario.
Grita.
En este número hemos querido hacer un repaso a los terrores humanos y como han ido transformandosé con la sociedad y con el paso del tiempo, para ello tenemos invitados muy especiales: Becquer, Poe, Bierce, Maupassant, Lovecraft, Wells, King, Barker y Palaniuk nos acompañarán en este recorrido y serán nuestros maestros de ceremonias.
El teatro se apaga.
"Luz de Gas"

martes 20 de enero de 2009

Mi dios


No comprendo a mi dios.
Mi dios es un patán.
Es el niño tonto de la clase.
Es aquél al que todos le robábamos el bocata.

Mi dios es el niño impertinente
que siempre se chivaba.
Mi dios es el adolescente
que siempre se quejaba.

Mi dios es un inepto.
No ha montado nunca una bicicleta en verano.
No ha probado las natillas de mi madre.
No ha tirado petardos en la calle.

Jamás ha besado a una musa en una discoteca.
Ni ha dormido agarrado a unos brazos suaves.
Ni sabe lo que son los tangas de hilo.
Ni a lo que sabe la coca en su ombligo.

Mi dios no conoce.
Ni de labios húmedos,
ni del deseo en la mirada,
ni de jodidos cabreos,
ni de pezones con nata.

¿Cómo puedo creer en un dios que habla de todo
y que tan poco sabe...
sabe de nada?

lunes 22 de diciembre de 2008

Cinco Villas



“Escúchame, cuando estas solo, allá arriba en el monte, no llevas en tú cabeza lo que has estudiado, ni los viajes que has hecho, ni lo bien que te lo has pasado. De hecho no llevas cabeza. Solo llevas el corazón.
Llevas a la gente que has amado y a los que has odiado, a los que te engañaron y mintieron y a todas las mujeres que te besaron y que pasaron alguna noche contigo. A ellas, sobre todo, también, las llevas.
Llevas a tu padre y a tu madre… a tu hermano, a cada uno de tus amigos, a cada una de tus amantes que alguna vez compartieron algo de tu vida.  Cuando estas solo es lo único que se queda, lo demás ya no importa.
Esas son las cosas que nos llevamos los mozos cuando marchamos pa´la guerra”


Mariano Yagüe 1998

jueves 18 de diciembre de 2008

El secreto que todos guardamos

Ya tocan días navideños. !Y qué narices a mí me gusta la Navidad!
Hay mucha gente que la odia, sobre todo con lo de la cena de los cuñados y las malditas ganas de hacer regalos a lo tonto.
La verdad es que todas estas cosas son bastante odiosas. !Y maldita sean cuando hablan del espiritu navideño!
Pero a mi, siempre hay una cosa que me sorprende de estas fechas y me reconcilia con la humanidad. Os cuento:
El otro día estaba con una amiguete viendo los juguetes. Este es un secreto mio, me encanta ver los juguetes. De hecho me da rabia haber perdido ese espiritu de juego que tenia cuando era crio. Y alli estabamos los dos, comentando si este Batman estaba bien hecho o si era paradojico la moto de Spiderman puesto que Peter Parker era pobre.
Al lado nuestro habia un niño con su madre que le decia lo que iba a pedir por Papa Noel. Quería los Bionics y todos los complementos y la madre le contestaba que escribiera la carta a ver si habia suerte y Papa Noel se la entregaba.
El colega y yo nos miramos a la cara y los dos pensamos a la vez "¿se lo decimos?" y la respuesta sin palabras fue también unisona "No".
Y me sigue sorprendiendo como para estas fechas todos los adultos confabulamos para no contarles la verdad sobre la Navidad a los niños. Enchufo la tele y hasta los tertulianos sin corazón se callan la boca con este tema y disimulan. Todos guardamos el secreto y a todos nos gusta participar en él.
Sabemos que dura pocos años y que pronto el secreto se desvela y tienen que pasar más años hasta que comprendes el secreto y también participas de él.
Creo que parte de hacerse mayor es descubrir este misterio, ese que te decian de pequeño que si eras bueno Papa Noel te traeria regalos. Cuando eres mayor te das cuenta que si hacemos regalos a los niños, no es porque ellos hayan sido buenos,si no porque nosotros como adultos hemos sido malos, contaminando, mintiendo, engañando, pisandonos unos a otros y queremos con ese regalo que cuando crezcan esos niños, las personas que vendrán, perdonen nuestros errores.

martes 16 de diciembre de 2008

Autocrítica

Creo que ya va siendo hora que escriba un post como este. Sobre todo por la cantidad de amigos que tengo fuera de mi región que me han oído hablar mil veces sobre ella.
Vamos a ver, "sus" pongo en antecedentes. Yo soy aragonés, aunque actualmente estoy afincado en Barcelona. Eso quiere decir que mis compañeros, amigos y el resto de la gente tienen que soportar una y otra vez que hable de las mil maravillas de mi tierra que como todo "exiliado-pero-poco" utilizamos como conversación recurrente cuando tenemos ataque de morriña.
No creo que sea solo común a mi, y es cierto que además en Barcelona tengo el placer de disfrutar de la compañía de muchos paisanos mios que también dejamos el hogar en su día para buscarnos la vida por otras tierras.
Así que cada vez que nos juntamos sacamos nuestro acento "coooo" (sobre todo si esta presente alguien que no es de Aragón, como espectáculo folclórico, vamos) hablamos de comidas, costumbres, infancia y ante todo aprovechamos para decir barbaridades y hacernos los brutotes, que es lo que nos hace más gozo a aquellos aragoneses que vivimos en la tierra de la diplomacia.
Cuando nos ponemos serios nos gusta hablar de lo poco nacionalistas que "semos" comparados con nuestros vecinos más cercanos: catalanes, vascos y franceses. Y lo abierto de miras y predispuestos a respetar otras culturas mientras estas admitan que nuestro jamón de Teruel y nuestro vino tinto es la hostia.
Hasta aquí todo bien. Pero todo eso cambia y mucho... cuando regresamos a la "tierra".
Decía Ramón J.Sender, otro paisano, que el aragonés "trasplantao" mejora. Y cada vez es más real, puesto que cuando regresamos a nuestros sitios de origen somos capaces de verla con otra perspectiva que nuestro paisano interior parece o no quiere ver.
Defendiendo lo suyo y desde el interior, no hay nada más nacionalista que el aragonés. Si una mierda es suya, es su mierda y es lo mejor.
Para muestra un dedal.
Hace poco, pero muy poco, pusieron en la biblioteca General de Aragón un sistema Wi-fi. Aquello no debía porqué sorprender, más cuando hoy en día es un elemento fundamental. Desgraciadamente, y como no, se han olvidado de poner los enchufes para los ordenadores.
Cuando comento esto con un amigo de aquí, él me dice: "no quedrás que esto se parezca a Barcelona, que ellos tienen perricas para todas esas cosas".
"No. Quiero que hagan las cosas bien y más cuando hablamos de algo tan básico como la educación. Estoy hasta la polla que en la biblioteca no renueven más fondos que el best seller. Estoy hasta la polla que los museos abran en horario laboral y cierren los fines de semana. Estoy hasta la polla que no haya una sala de trabajo nocturna y hasta la polla de ver que los teatros, conciertos y demás mandanga sólo se programan para abuelos".
"Oye..... contesta mi amigo muy ofendido, si no te gusta..."
"Si no me gusta... ¿qué? ¿me voy?" le contesto ya ofendido, (una pelea entre maños es para cobrar entrada señores) Pues ya me he ido.